10 de marzo de 2026
Si una empresa o una persona hace sus cuentas y en el cálculo no considera los “monos” que tiene distribuidos por todas partes, es obvio que así es muy fácil llegar en los papeles a un saldo positivo o a una pérdida pequeña y controlable. Pues es exactamente eso lo que hace el Gobierno con las finanzas públicas y la contabilidad estatal. El Ministerio de Economía y Finanzas informó que el déficit anualizado a enero de 2026 es del 2% del PIB y ratificó que este año retornará al tope del 1,5% del PIB establecido en la perforada Ley 5098/2013, de “responsabilidad fiscal”. Pero ello no toma en consideración deudas vencidas con proveedores y contratistas, que al menos duplican el saldo rojo anual. No se puede construir un país serio con autoengaños. Se tiene que informar con la verdad a la población, tiene que haber un sinceramiento y se tienen que asumir responsabilidades.


El programa “Economía Digital” comprende el desarrollo de un plan de trabajo de parte de Bancop, que contempló la formación y capacitación de los integrantes de las MiPymes patrocinadas, la realización de un diagnóstico inicial de los métodos de pago actuales, y el desarrollo de una estrategia para la transición a pagos electrónicos.

La inseguridad financiera es más que una preocupación por la economía personal; puede afectar significativamente la salud mental. En un mundo donde el bienestar económico está estrechamente vinculado a la calidad de vida, entender cómo las incertidumbres económicas influyen en el estado mental es crucial.

Aunque muchas veces el foco está en las ventas o en la estrategia comercial, la verdadera salud de un negocio comienza en las finanzas personales de su dueño. Cuando el desorden financiero invade la vida del emprendedor, inevitablemente afecta la rentabilidad y sostenibilidad de la empresa. Separar cuentas, presupuestar con criterio y formarse en educación financiera no solo mejora el negocio: transforma la calidad de vida del líder y su entorno.
