3 de abril de 2025
De acuerdo con un artículo publicado en The Economist el 16 de marzo de 2025, Estados Unidos enfrenta actualmente una escasez de carne vacuna que ha provocado un incremento sostenido en los precios. En línea con dicho informe, el costo promedio de una libra de carne molida (alrededor de 450 gramos) ha subido de 3,90 a 5,60 dólares desde enero de 2020, una tasa de aumento que casi duplica la inflación general. Esta situación se debe a una reducción del hato ganadero estadounidense, consecuencia de una menor inversión en el sector hace una década. Mientras la demanda de carne se mantiene elevada, la oferta no ha logrado acompañarla, lo que ha provocado un desajuste en el mercado.
Sabemos que en nuestro país la ganadería ocupa un lugar preponderante. En muchos establecimientos la cría de ganado es cada vez mayor.
Debido a la crítica situación del río Pilcomayo, poblaciones del Chaco están sufriendo los embates de la sequía. Desde la Asociación Rural del Paraguay (ARP) confirman que ya se trasladaron más de 40.000 animales para tratar de salvarlos, pero también registran alta mortandad.
Tras arrastrar una tendencia a la baja durante gran parte del año pasado, el precio que reciben los productores por el novillo en Paraguay alcanzó la cifra de US$ 3,94 por kilogramo al gancho, lo que implica una suba de casi 30% respecto al valor de seis meses atrás. Ganaderos celebraron esta dinámica de mercado y señalaron que “trae alivio” para sostener la producción y pensar en inversiones futuras.
SAN PEDRO DE YCUAMANDYYÚ. Luego de una prolongada y preocupante sequía, finalmente se registraron lluvias significativas en el departamento de San Pedro. Las precipitaciones produjeron un respiro ante el intenso calor, contribuyeron a extinguir focos de incendios en el campo y generaron esperanzas en el sector productivo de la región.
La ganadería paraguaya viene arrastrando cuatro años de pérdidas a causa de la sequía y, según los reportes, la crisis se acentúa especialmente en el Chaco. Las condiciones climáticas adversas y los bajos precios que siguen recibiendo los ganaderos por su producción mantienen en alerta al sector, con una tendencia de continua disminución del hato.