10 de enero de 2026

Papá y mamá, fuertes y protectores, algún día se volverán frágiles; pero, aún con los hijos maduros, en su cabeza el deber de padres permanecerá intacto. Los años los van agotando física y mentalmente, y el cuidado se vuelve muy difícil para los hijos, pero no imposible.


Cuando los invencibles papá y mamá llegan a la ancianidad, generan todo un cambio en la familia, incertidumbre entre los hijos por cómo asumirán la nueva etapa. La psicóloga María Luisa Barboza dice: “Es importante encontrar canales sinceros y efectivos de comunicación, y respetar cómo ellos quieren vivir su vejez, no quitarles toda decisión, dejarlos ser activos, acompañarlos con calidad”