18 de enero de 2026
Cuando Juan Bautista vio a Jesús acercarse para recibir el bautismo, exclamó: “Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Estas palabras manifiestan una realidad punzante de la vida humana: el pecado existe, porque alguien lo comete, pero puede ser quitado con nuevas actitudes.