1 de enero de 2026

El cierre de este año dejó un hito relevante para la economía paraguaya ya que el país alcanzó su segundo grado de inversión, luego de que Standard & Poor’s Global Ratings elevara la calificación soberana a BBB- con perspectiva estable. Para el abogado Ygnacio Sánchez, se trata de un punto de inflexión que posiciona al país en un nuevo plano frente a los mercados internacionales.


La solvencia técnica del país blinda la economía frente al deterioro institucional y el desequilibrio de poderes, sostiene el economista José Ayala Cambra. Advirtió que “forzar las leyes a conveniencia” es un juego peligroso que ignora la verdadera amenaza: el amplio sector social desacoplado del éxito macroeconómico.
El grado de inversión otorgado por la consultora Standard & Poor’s a los títulos soberanos del Paraguay, y como derivación a la economía paraguaya en general, es algo muy auspicioso para el país, hay que decirlo sin rodeos. Con ello se reducirán las tasas de endeudamiento, se atraerán capitales de mejor calidad y se generarán más oportunidades para la población. La decisión se sustenta en hechos positivos que hemos destacado en nuestros editoriales, como el crecimiento económico sostenido, el control de la inflación y un escenario fiscal que, sin ser el ideal, es bueno si se lo compara con otros de la región. Pero el bosque no tiene que tapar el árbol. Hay nubarrones en el horizonte que no se pueden ni se deben ignorar.

El segundo Grado de Inversión (calificación soberana BBB- con perspectiva estable) otorgado a Paraguay, esta vez, por la agencia calificadora Standard & Poor’s Global Ratings representa un significativo posicionamiento del país en el radar internacional.