8 de febrero de 2026
Así como la corrupción, la impunidad es otro de los males que llevamos en la piel como país desde hace muchos años, y es que esta última, aparentemente, se combate con rabia solamente cuando los acusados son de otros partidos o disidentes del mismo gobierno. Es así que numerosos casos relacionados a robos, corrupción y otros males quedaron en la nada misma.

La Cámara de Diputados trataría hoy un proyecto de ley del diputado Derlis Rodríguez (ANR, cartista) que favorece la impunidad, sobre todo la de los mafiosos y la de los ladrones de fondos públicos, en la medida en que su versión original reduce de cuatro a tres años la duración máxima de un proceso penal de acción pública y fija un tiempo de treinta días, a lo sumo, para que la Fiscalía impute o desestime una denuncia, mientras la norma vigente no establece plazo alguno. Es llamativo que iniciativas como esta aparezcan en el Paraguay, país que con frecuencia figura en los peores lugares en las encuestas internacionales sobre corrupción, cuando lo que se necesita son más bien medidas firmes que favorezcan la investigación y la condena de los delincuentes.

El que fuera destituido como agente fiscal, Alejandro Nissen, se refirió a la posible remoción del cargo del fiscal Luis Said. Apuntó a los miembros del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM) a los que señaló de actuar con impunidad e inmunidad cuando toman sus decisiones. Recordó que ganó una demanda internacional contra el Estado ante este caso y que la compensación económica provino de todos los paraguayos, no de los miembros del JEM que lo enjuiciaron.
El proceso penal por la compra innecesaria de medicamentos para pacientes con cáncer que causó un perjuicio de poco más de G. 4.100 millones al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social quedó impune debido a la prescripción de la causa. Los acusados por el millonario daño patrimonial fueron blanqueados gracias a las numerosas chicanas que plantearon sus defensas, además de la desidia de fiscales y jueces.

Tras la reunión de un grupo de parlamentarios con representantes del Gobierno de Estados Unidos, la senadora Kattya González manifestó que lo más preocupante dentro del marco de la desactivación de la corrupción son el esquema carcelario y el sistema judicial.
Un fenómeno que de un tiempo a esta parte mantiene al país en jaque permanente es el aumento de la criminalidad. La inseguridad se extiende como una epidemia incontrolable, traducida en robos, asaltos, secuestros, violencia doméstica, siniestros viales, sicariato, que a menudo terminan en impunidad.