12 de enero de 2026
El Alto Paraguay sufre el infortunio de ser maltratado por los Gobiernos nacionales que vienen y van, sin que las autoridades del departamento suelan conmoverse. Abandonados a su suerte, los pobladores sufren graves carencias de diverso orden, entre ellas las relativas a la sanidad y a la infraestructura vial. A la marginación de siempre se agrega la desidia o la estupidez burocrática, como la revelada ahora -excepcionalmente- por el concejal departamental Sergio Cuéllar (ANR, cartista). Ocurre que aún no se han firmado los contratos adjudicados ya el 25 de agosto a dos empresas viales para reparar caminos de tierra, a un costo global de 16.668 millones de guaraníes. La razón sería que la cuenta abierta por el MOPC para el financiamiento quedó de hecho sin fondos. En principio, los trabajos deberían durar tres meses, pero resulta que la zona ya está ingresando en la temporada de lluvias, que se extiende hasta fines de febrero.

El dinamismo del sector privado paraguayo está tensionando los límites de una infraestructura pública que no crece al mismo ritmo. Pero en esa brecha surge una oportunidad: redefinir la cooperación entre Estado y empresas para impulsar obras estratégicas mediante modelos mixtos, innovación y una visión compartida de desarrollo.

El Paraguay enfrenta un déficit de caminos pavimentados, ya que solo el 13,5% de la red vial es asfaltada. Hugo Florentín, presidente de APC, destaca la necesidad de planificación, mantenimiento y adopción de tecnologías que garanticen durabilidad, eficiencia y seguridad en la movilidad de todo el país.


La infraestructura de calidad es esencial para el crecimiento económico sostenido. Referentes de CAF, BID Invest y AFD destacaron que Paraguay está ante una oportunidad histórica para atraer inversión privada y consolidar un plan nacional de obras públicas.