21 de abril de 2026

La inversión en obras de infraestructura amplía la cobertura y eleva la calidad de los servicios públicos como salud, educación y esparcimiento, reduce costos vinculados a la movilidad y la logística, y facilita el acceso a mercados de bienes, servicios, trabajo y financiamiento. De acuerdo con estimaciones del Banco Mundial (BM), un aumento del 1% en el nivel de infraestructura de un país puede incrementar el crecimiento del Producto Interno Bruto entre 1% y 2%. Este vínculo refuerza el rol de la inversión en infraestructura como un instrumento clave para sostener la expansión económica y mejorar las condiciones de desarrollo.

La infraestructura económica se consolida como un componente clave del proceso productivo y de la generación de riqueza al constituir un insumo de capital indispensable para el funcionamiento de las economías. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), su relevancia trasciende lo físico, ya que interviene en todas las etapas del desarrollo económico y condiciona la capacidad de crecimiento de los países. En Paraguay, las necesidades de infraestructura, al escenario 2030, se cuantifican en US$ 34.812 millones, monto equivalente al 86% del PIB.

La Asociación Paraguaya de Carreteras (APC) conmemora doce años de actividad continuada, siendo referente del sector vial en Paraguay, consolidándose como un gremio esencial para el desarrollo técnico y profesional de la infraestructura de transporte.
Desde hace años, la “madre de ciudades y cuna del primer grito de libertad en América” se halla en un estado catastrófico, tanto urbanística como administrativamente. En lo que a este último aspecto atañe, la gestión de Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR, cartista), continuada por Luis Bello (ANR, cartista), quien como edil consintió sus notorias irregularidades, llegó a extremos castigados en el Código Penal y resumidos en gran medida en el severo informe conclusivo del interventor Carlos Pereira. Más allá de la desidia y de la ineptitud, el desastre financiero generado por la deshonestidad y el exceso de asalariados impiden que la Municipalidad brinde buenos servicios a los vecinos y dote a Asunción de obras de infraestructura necesarias. Los asuncenos tienen derecho a vivir en una ciudad mucho más acogedora. De ellos depende, en última instancia, que el intendente y los concejales cumplan con su deber de hacerlo posible.

Paraguay no alcanzará su potencial de desarrollo sin un salto sostenido en infraestructura, coinciden el empresariado de la construcción y organismos multilaterales. El Gobierno, por su lado, promete a los gremios del sector que honrará este noviembre una deuda de G. 300.000 millones, pero aún quedará un importante remanente. Es por eso que instan a alcanzar consensos intersectoriales, ante la estrechez fiscal y las necesidades en materias de obras.
Baches, abandono y oscuridad marcan el día a día en la capital espiritual del país. Desde el kilómetro 55 hasta el 60 de la ruta PY02, justo después de la rotonda que da la bienvenida a la ciudad, la circunvalación permanece completamente a oscuras. Lo que debía ser una obra moderna y segura hoy representa un riesgo constante para quienes circulan por la zona. A esto se suman los caminos secundarios destruidos, como el del barrio San Vicente, que se ha convertido en una verdadera odisea para los conductores.