11 de febrero de 2026

Rocío González Maldonado obtuvo una serie de promociones y mejoras salariales en el Instituto de Previsión Social (IPS) que coinciden con la gestión de su hermano en la previsional. Los beneficios llegaron tras la designación de su hermano, José González, como asesor jurídico de la institución en agosto de 2023.

Mientras el Instituto de Previsión Social destina cifras astronómicas a servicios textiles, la falta de mantenimiento en equipos de electromedicina pone en riesgo a los asegurados. El contrato, de carácter plurianual, no figura en el portal de Contrataciones Públicas, denunció el diputado Mauricio Espínola.

El IPS estableció el precio referencial para el servicio de lavandería y compra de sábanas a partir de presupuestos de empresas vinculadas entre sí. De las cuatro compañías consultadas para fijar los costos de referencia, tres responden al hijo del senador colorado Luis Pettengill, quien terminó quedándose con parte del contrato por G. 160.000 millones, unos US$ 23 millones.

La gestión de Jorge Brítez al frente del IPS, marcada por equipos fuera de servicio y farmacias vacías, desata una ola de indignación. Asegurados denuncian falta de insumos, fallas en equipos biomédicos y lenta atención, calificando de “criminal” la gestión del Consejo de Administración. Descontentos, exigen “la cabeza” de Brítez.
Una enfermera del Hospital Regional de Paraguarí dio a luz normalmente y fue dada de alta; a los pocos días tuvo que regresar debido a un sangrado y a fuertes dolores, siendo sometida a una operación quirúrgica que no pudo impedir su deceso. Otro hecho similar ocurriò en el Hospital Materno-Infantil de Loma Pyta, Asunción, donde una madre falleció tras haber sentido fuertes dolores luego de un parto por cesárea. Un hematólogo del Hospital Central del IPS, que sufrió un aneurisma, debió ser operado en un sanatorio privado, pues el equipo de su empleador no estaba operativo. Estos y otros hechos ocurrieron en los últimos días en la capital del país o no muy lejos de ella, por lo que es razonable suponer que la situación sanitaria en el Paraguay profundo sería aún peor. Los indignantes sucesos mencionados son apenas la punta de un enorme iceberg, contra el que cada día se estrellan miles de pacientes.
El doctor Gustavo Fernández es un hematólogo de prestigio que ha puesto su vida y ciencia al servicio del IPS, hasta le tocó encabezar uno de los grandes hospitales en pandemia. Nada de esto sirvió cuando le tocó depender del mismo sistema al que ha entregado toda su vida profesional. Lo tuvieron en una salita de reanimación durante varias horas; cuando culminó la vigilia de la madrugada y el amanecer, comunicaron a sus familiares que la máquina que se debía usar para él… no funcionaba. Ante el desprecio del IPS, sus colegas, compañeros y familiares tuvieron que hacer una “vaquita” solidaria para retornarlo al centro privado de donde había salido por carecer del dinero suficiente para depósito de garantía. Lo que le pasó al doctor Fernández es el resultado esperable de un sistema deliberadamente abandonado.