2 de marzo de 2026

La “inteligencia” canina no se mide como un examen escolar: incluye memoria, autocontrol, capacidad de resolver problemas y, sobre todo, lectura de señales humanas. En esa línea, equipos de la Universidad Eötvös Loránd (ELTE), en Budapest, llevan décadas estudiando cognición canina y popularizaron pruebas simples —basadas en experimentos de laboratorio— que pueden adaptarse al hogar para observar cómo piensa un perro en situaciones cotidianas.