2 de febrero de 2026

«Es su aventura final: camina descalzo, se purifica con color rojo, asiste a los ritos en la oypysy. Completa el camino iniciático que comenzó con su llegada a la comunidad de los ayoreos en 1979. Vuelve a ser aquel joven, pero a la vez ya es otro». En memoria del misionero lombardo José Zanardini Malvestiti (Brescia, Italia, 6 de septiembre de 1942 – Asunción, Paraguay, 19 de enero de 2026).



¿Creen en Dios los indígenas? No es la primera vez que en conversaciones, en paneles y en debates públicos surge esta pregunta. Por cierto, son cuestiones e interrogantes viejos, de por lo menos cinco siglos de antigüedad, desde el comienzo de la colonización. En aquellos tiempos se confeccionó el célebre cliché según el cual los pueblos indígenas no poseían ni ley, ni rey, ni Dios. Puesta esta premisa, se les vació de su dignidad de seres humanos, se les privó de sus derechos fundamentales, reduciéndolos a poco más que a los animales de la selva y utilizándolos como esclavos y burros de carga.