15 de marzo de 2026

WASHINGTON - La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de atacar Irán hace dos semanas amenaza con extender sus consecuencias más allá de la agitación económica mundial y convertirse en un bumerán para el inquilino de la Casa Blanca cuya popularidad cae entre los estadounidenses a medida que aumenta el precio de la gasolina a pocos meses de la elecciones de medio mandato.

WASHINGTON. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que las fuerzas armadas estadounidenses ejecutaron uno de los bombardeos “más poderosos” de la historia de Oriente Medio, “aniquilando” por completo todos los objetivos militares en la isla iraní de Kharg, corazón de la industria petrolera de la República Islámica.


Nuevas oleadas de ataques de Israel contra varias zonas del Líbano a lo largo de la noche, entre el jueves y el viernes, han dejado varios heridos y al menos ocho personas muertas, según recoge la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN).

La selección nacional de Irán rompió el silencio con un contundente comunicado dirigido al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. La respuesta surge tras las recientes advertencias del mandatario norteamericano, quien puso en duda la participación del equipo persa en la próxima Copa del Mundo, amparándose en la inestabilidad y los conflictos que atraviesan la región de Medio Oriente.

La guerra en Medio Oriente no solo impacta en los precios del petróleo, también pone en jaque los fertilizantes importados para la producción de alimentos en Sudamérica, incluido Paraguay. Por el estrecho de Ormuz transita el 13% de estos nutrientes esenciales para la agroproducción, como soja o maíz. Se avizora escasez y encarecimiento.