23 de febrero de 2026
Los cortes demostraron que nuestro sistema eléctrico no es confiable. Itaipú genera energía suficiente (por ahora), pero los sucesivos gobiernos no se preocuparon de asegurar que dicha energía llegue a destino. Itaipú originó también fondos para posibilitar tal seguridad, pero los mismos terminaron enriqueciendo a la ubicua clientela politiquera.

Los Decretos 5306/2026 y 5307/2026 del Poder Ejecutivo fijan en US$ 37 por MWh el precio de referencia de la energía por un plazo de quince años. Para sectores del establishment este valor sería la llave que permitirá al Paraguay convertirse en el hub energético del futuro, y dar un salto cuantitativo en su desarrollo.

En un acto oficial, en la sede de Itaipú Binacional, formalizaron cambios en el Directorio y en el Consejo de Administración de la Fundación Parque Tecnológico Itaipú Paraguay (FPTI), entidad frecuentemente señalada como un atajo que utiliza el gobierno para adjudicar licitaciones de diversos rubros con cuestionada transparencia.


Una década atrás, el aluvión de opiniones sobre los tratados de Itaipú y Yacyretá obligó a los editores del Suplemento Económico de ABC convertir las páginas 2 y 3 en un “espacio para el debate”. En principio, la inquietud que fogoneaba ese propósito era la renegociación del Tratado de Itaipú y, de esa manera, sumarnos a la lucha por la eliminación de las asimetrías que favorecen al Brasil en el aprovechamiento de sus beneficios. Hoy recobra intensidad el desafío de qué hacer con nuestra energía. Desde este andarivel planteamos que siga el debate y que sus conclusiones permitan a la ciudadanía enterarse de la conducta real de sus gobernantes en esas trincheras de defensa de los intereses nacionales.
Este 13 de febrero se cumplen dos años y medio de la fecha establecida para la revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú y las autoridades ya ni siquiera hablan o informan sobre el asunto, como si fuera algo sin importancia o secundario. Mientras tanto, las condiciones impuestas durante más de medio siglo en la entidad binacional continúan inalteradas: hasta el día de hoy, Paraguay sigue cediendo el 100% de sus excedentes energéticos al Brasil. El rumor ahora es que Lula da Silva está molesto. El mandatario brasileño puede enojarse todo lo que quiera, pero el hecho es que la deuda por la construcción de la central está saldada, los plazos están vencidos, no hay nada que le impida al Paraguay disponer libremente de sus recursos.