5 de marzo de 2026

A través de una circular interna, el secretario general de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), Mario Cáceres -exdiputado colorado con una remuneración de G. 71 millones— impuso una “ley del silencio” que prohíbe a los funcionarios filtrar datos o hablar con la prensa. El documento busca evitar “alarmas” en la opinión pública, en una institución marcada por el uso discrecional de fondos y el nulo control ciudadano.


LOS ÁNGELES. Jimmy Kimmel regresó a su programa en medio de controversia, defendiendo la libertad de expresión y criticando al presidente Trump, mientras enfrentaba un boicot parcial que dejó a millones sin su esperada dosis de humor en la televisión.
La Cámara de Diputados aprobó hoy la declaración “que repudia los ataques contra periodistas en Paraguay, exhorta a esclarecer los hechos y expresa solidaridad con las víctimas”. Esto ante recientes ataque a tiros al domicilio de dos periodistas en Lambaré y mensaje a uno en Pedro Juan Caballero.
Nancy Hernández López, presidenta de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, destacó la importancia de estar hoy en Paraguay, para dar inicio a una serie de audiencias públicas y privadas. “Estamos sufriendo en el mundo un retroceso democrático importante, un ataque a las democracias liberales. La resiliencia del pueblo paraguayo es un ejemplo para toda la región y el mundo”, señaló en entrevista.
Esta semana, Paraguay será sede de audiencias públicas de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el marco del 180º periodo de sesiones de este tribunal, que ya ha dictado 15 sentencias contra el Estado paraguayo por su responsabilidad internacional de violación de derechos humanos, de las cuales, hasta ahora dos de ellas son por violación a la libertad de expresión. Estas sentencias, en los casos “Ricardo Canese” y “Santiago Leguizamón” dejaron para el país estándares de protección a la libertad de expresión y la obligación reforzada de prevenir hechos de violencia contra periodistas y trabajadores de la prensa. Sin embargo, lejos de seguir estas obligaciones vinculantes para el Estado, nuestras autoridades se han destacado en los últimos meses por dictar leyes “mordaza” o leyes “garrote”, poniendo trabas al derecho de participación activa de las organizaciones sin fines de lucro, persiguiendo a activistas de derechos humanos o amenazando a medios críticos de comunicación y periodistas en el ejercicio de su labor comunicadora.