16 de enero de 2026

Un reciente estudio de la Universidad de Kioto revela que el cerebro, a través de un circuito específico, puede bloquear la motivación incluso cuando reconocemos la necesidad de actuar, un hallazgo que puede transformar nuestra comprensión de la procrastinación.

ALICANTE. Investigadores del Instituto de Neurociencias de España han desvelado un mecanismo molecular que explica cómo entornos estimulantes potencian la memoria en ratones, destacando el papel del factor de transcripción AP-1 en la plasticidad neuronal y el aprendizaje.

La neurotecnología avanza a pasos agigantados, desdibujando las fronteras entre ciencia y ciencia ficción. Dispositivos que traducen pensamientos en palabras y permiten a paralíticos caminar son solo el inicio de una revolución que plantea dilemas éticos inminentes.

Un reciente estudio, que involucra a casi 650 participantes, revela cómo los recuerdos cotidianos se refuerzan al vincularse con eventos emocionales, sugiriendo nuevas estrategias en neurociencia cognitiva para mejorar la memoria y el aprendizaje.

En la era de la sobrecarga informativa, la neurociencia revela estrategias innovadoras para potenciar el aprendizaje. Desde el “efecto test” hasta la importancia del sueño, estos métodos transforman la forma en que absorbemos y retenemos conocimiento.

La entrevista con Edith Tiencken, experta en neuroagilidad, inicia con la cita del exejecutivo de Shell Oil Company Arie de Geus: “El aprendizaje más rápido de una empresa en comparación con sus competidores podría ser su única ventaja competitiva sostenible en el futuro”. Con esta frase resume neuroagilidad, y complementa: “Es la disposición del cerebro para aprender y funcionar con rapidez, facilidad y flexibilidad ante nuevas demandas cognitivas, emocionales y sociales”.