15 de enero de 2026

En las salas de espera de veterinarias de cualquier ciudad de Latinoamérica se puede dar esta escena: alguien llama a “Luna” y se levantan dos o tres personas con correa en mano. Los registros de identificación —microchips, chapas municipales y bases de datos de grandes cadenas veterinarias— confirman la impresión: un puñado de nombres domina el mapa de perros y gatos en Latam.