13 de enero de 2026

Cada vez más evidencia científica y clínica apunta a una conclusión incómoda para la cultura de la dieta: intentar desterrar por completo tus alimentos favoritos no solo es extremadamente difícil, sino que aumenta la probabilidad de comer de forma descontrolada y de abandonar cualquier cambio de hábitos.


Desde una hamburguesa hasta una torta cremosa, comer grasas activa circuitos de placer en el cerebro. La neuroquímica explica por qué nos resultan tan irresistibles y cómo el cuerpo recompensa su consumo como si se tratara de una necesidad biológica.

La revolución sexual no vino solo del feminismo: el movimiento LGBTQ+ también ha transformado cómo entendemos el deseo y el placer. Su impacto se siente incluso en relaciones heterosexuales, donde muchas mujeres están empezando a cuestionar guiones antiguos y buscar más satisfacción.
