21 de marzo de 2026
El Senado aprobó un pálido proyecto de “reforma” de la Caja Fiscal, con lo cual su déficit galopante continuará pesando cada vez más sobre las espaldas de la población. Resta la aprobación de Diputados, pero se da por hecho que se mantendrán los cambios al mínimo, si es que no los relajan todavía más. Gran parte de la culpa recae sobre Santiago Peña, por no animarse a encarar esta difícil reforma cuando debió hacerlo, al inicio de su mandato. A la vez, queda de nuevo demostrado que, con pocas excepciones, los legisladores solo se representan a sí mismos y a pequeños grupos de interés, no al pueblo. El tema de la Caja Fiscal es más simple de lo que quieren hacerlo aparecer. Le ponen muchos nombres, muchas excusas, cínicamente hablan de “sensibilidad social”, pero la realidad es que el 90% de los trabajadores del país, la enorme mayoría de los cuales no tiene acceso a ningún sistema previsional, les financian las jubilaciones de privilegio al 10% restante, que están en el servicio público y perciben ingresos del Estado.


Cerca de 4.526.000 personas utilizaron Internet al cierre del 2021, que representa el 77% de la población total de más de 10 años, superior al 74% que llegó en 2020. Los más activos en el uso de la web son las mujeres y el promedio de edad se concentra entre los 20 y 34 años. La fuente de acceso mayormente vía celular, en un 97,9%, según datos del INE.

MADRID. La población empadronada en España en 2021, el segundo año de pandemia, llegó a los 47.435.597 personas, lo que supone 50.490 ciudadanos más que el año anterior, gracias al aumento de extranjeros porque el número de españoles registrados se redujo en 21.920 ciudadanos.
Hace tres meses que el programa de vacunación contra el covid en Paraguay está peligrosamente estancado. Ha aumentado el número de personas con dos dosis o más, pero la proporción de la población vacunada se mantiene en el 48%, frente al 46% en noviembre y el 40% en octubre. Es el porcentaje más bajo de Sudamérica. Por su deplorable gestión, este Gobierno ya ha fracasado estrepitosamente en esta crucial materia el año pasado, con las catastróficas consecuencias por todos conocidas. Es insólito, y potencialmente criminal, que no se haya aprendido tan trágica lección.

Con la llegada de la pandemia, la relación de empleo y población a nivel mundial se redujo en 2,7 puntos porcentuales entre el año 2019 y 2020. Es decir, pasó de 57,6% a 54,9% durante el año pasado, de acuerdo con datos de la Organización Internacional del Trabajo. Durante el 2020, los indicadores de empleo revelaron una mayor afectación en las mujeres, jóvenes y trabajadores de mediana o baja cualificación. Dada las medidas de confinamiento dispuestas por los gobiernos de todo el mundo, el sector servicios (empleo en actividades de alojamiento y alimentación) había registrado la mayor caída a escala mundial durante el 2020.