13 de marzo de 2026
Este martes prosiguen en el Senado las reuniones técnicas con sectores relacionados con la reforma de la Caja Fiscal, cuyo tratamiento en plenaria está previsto para el 25 de marzo. Entretanto, dirigentes de los principales gremios docentes impulsan la recolección de firmas digitales para la presentación de un proyecto de ley que elimina la jubilación vip de los parlamentarios. La iniciativa es legítima porque la Constitución Nacional consagra la igualdad ante la ley y no es admisible la existencia de ciudadanos de primera y de segunda. Pero, con el mismo criterio, deben eliminarse todas las jubilaciones de privilegio, incluidas las de los propios docentes y otros segmentos de la administración pública, porque no es justo que el 90% de la población financie con su dinero beneficios extraordinarios que no están al alcance de la enorme mayoría. Son los ciudadanos comunes y corrientes los que deberían recolectar firmas para que no les sigan metiendo abusivamente la mano en el bolsillo.

La Cámara de Diputados sancionó el proyecto de Ley de Presupuesto General de la Nación 2025 con los autoaumentos y beneficios extraordinarios para los parlamentarios, incluyendo las excepciones para no cumplir con leyes de racionalización de gastos. El texto pasa al Ejecutivo para su promulgación.
En el extenso legajo de atropellos a la ciudadanía por parte de la casta política dominante, en especial, por parte de la que campea en el Congreso Nacional, que en este periodo parlamentario no ha hecho otra cosa más que incrementar sus privilegios e ignorar los problemas sociales y económicos, tenemos el día de hoy el tratamiento en el Senado de la autoasignación de un aumentazo salarial de 6 millones de guaraníes para cada legislador. Este incremento que se pretende realizar con el redireccionamiento de los fondos destinados a vales de combustible y al seguro médico vip demuestra que de una u otra forma debía concretarse la decisión de adueñarse del erario para aumentar sus privilegios, es decir, la condena al pueblo ya estaba echada desde hace tiempo, aunque esta decisión sea a costa de las necesidades de la población. Está demostrado que el fin que persiguen nuestros parlamentarios no es servir al pueblo, sino servirse del pueblo.
Es de conocimiento público la notable voracidad parlamentaria, más allá de los colores. Aparte de gozar hoy de una “dieta” mensual de 29.606.840 guaraníes, cobran 3.168.000 como “gastos de representación”. En vista de que la idea de autodestinarse 5 millones de guaraníes mensuales para combustibles mereció el repudio ciudadano, ahora el senador Natalicio Chase (ANR, cartista) informó que sus colegas se proponen aumentar su gasto de representación trasladando allí el mismo monto rechazado para los combustibles. El cambio conllevaría la gran ventaja de un ingreso monetario contante y sonante, a diferencia de los cupos que no pueden convertirse en guaraníes. El senador Basilio Núñez y el diputado Raúl Latorre, ambos colorados cartistas, justifican este aumento pretendido en la necesidad de que los legisladores deben ser bien remunerados para no ceder a la tentación de corromperse. Sería interesante conocer en cuánto tasan su honestidad.

La mala calidad del gasto público le cuesta anualmente a las economías de América Latina y el Caribe (ALC) alrededor de US$ 220.000 millones, es decir, 4,4% de su Producto Interno Bruto (PIB). Con estos recursos perdidos, podrían construirse unos 1.225 hospitales con 200 camas, de acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, decía Santos Discépolo, sin imaginar que el Congreso paraguayo sería la réplica exacta del más despreciable cambalache donde la moral y la vergüenza se cotizan al valor de un paseo de playa o un boleto de avión. “Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”, decía también el famoso autor argentino. Con total desfachatez, el presidente de la Cámara de Diputados, el cartista Raúl Latorre, trató de justificar el gasto de 14 pasajes a Estados Unidos, más 13 víaticos de los 15 diputados que viajaron, pagados con el dinero de todos los paraguayos. Quince diputados que ni siquiera han recibido una invitación oficial del Gobierno norteamericano pero que se han colgado de una conveniente oportunidad de realizar un viajecito, allí donde su líder no puede entrar, pero donde ellos son capaces de sacrificar hasta su propia vergüenza, si es que aún les queda, para dar un paseo y conocer algunos museos.