23 de febrero de 2026
Si una empresa o una persona hace sus cuentas y en el cálculo no considera los “monos” que tiene distribuidos por todas partes, es obvio que así es muy fácil llegar en los papeles a un saldo positivo o a una pérdida pequeña y controlable. Pues es exactamente eso lo que hace el Gobierno con las finanzas públicas y la contabilidad estatal. El Ministerio de Economía y Finanzas informó que el déficit anualizado a enero de 2026 es del 2% del PIB y ratificó que este año retornará al tope del 1,5% del PIB establecido en la perforada Ley 5098/2013, de “responsabilidad fiscal”. Pero ello no toma en consideración deudas vencidas con proveedores y contratistas, que al menos duplican el saldo rojo anual. No se puede construir un país serio con autoengaños. Se tiene que informar con la verdad a la población, tiene que haber un sinceramiento y se tienen que asumir responsabilidades.


El Índice de Progreso Social (IPS) 2026, elaborado desde el 2011 por la organización Social Progress Imperative, con el apoyo académico del Incae, presenta un panorama sombrío para la región, en el que Paraguay emerge con una dinámica propia, enfrentando barreras estructurales que amenazan frenar su desarrollo.


El gasto total obligado (remuneración a los empleados, intereses, prestaciones sociales, entre otros componentes clave) del Gobierno Central muestra una trayectoria claramente expansiva en el período 2016–2025, tanto en términos nominales como en su relación con el tamaño de la economía. De acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el monto pasó de G. 26,148 billones en 2016 a G. 54,892 billones en 2025, implicando prácticamente la duplicación en una década al considerar el ejercicio fiscal. Esta evolución refleja no solo el crecimiento de las necesidades del sector público, sino también una mayor presión estructural sobre las finanzas del Estado.

El Estimador de Cifras de Negocios (ECN) registró en noviembre del 2025 un repunte interanual de 6,3%, con lo cual la variación acumulada en once meses se ubicó en 6,1%, lo que ratifica la buena dinámica de las ventas que acompañan el crecimiento de la economía.

Radiografía cuantitativa de la evolución de la economía paraguaya desde el retorno de la democracia hasta el cierre de 2025: crecimiento del PIB, control de la inflación, expansión exportadora, mayor estabilidad macroeconómica y reducción de la pobreza, junto a los límites estructurales que siguen condicionando el desarrollo.