2 de febrero de 2026

De acuerdo con el informe “Perspectivas económicas mundiales” del Banco Mundial (BM), la economía de América Latina y el Caribe (ALC) enfrenta el año 2026 en un contexto global marcado por una desaceleración moderada del crecimiento, mayores tensiones comerciales y condiciones financieras que, aunque algo más favorables que en años recientes, aún reflejan un elevado grado de incertidumbre. Tras un desempeño relativamente estable en 2025, la región se encamina a una etapa en la que los desafíos estructurales vuelven a ocupar un lugar central en la agenda económica, al tiempo que surgen oportunidades asociadas a la reorganización del comercio internacional y a la consolidación de la estabilidad macroeconómica en varios países.

Al 30 de noviembre de 2025, el mercado local de capitales paraguayo muestra un stock de Bonos del Tesoro (Botes) en circulación de G. 7,8 billones, equivalentes a US$ 1.117 millones. Este volumen refleja la consolidación de la deuda interna como una herramienta relevante de financiamiento del Estado, aunque todavía con un peso acotado dentro del endeudamiento total y del tamaño de la economía. De acuerdo con las cifras oficiales del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), los bonos internos representan 5,61% de la deuda pública y 2,12% del producto interno bruto (PIB), proporciones que siguen siendo moderadas en términos comparativos.

Detrás de los indicadores macroeconómicos, prima facie difíciles de cuestionar, se agazapan realidades, como la inflación del 10% en los precios de los alimentos, la informalidad laboral del 63% y una cobertura de protección social que apenas alcanza el 24%, que muchas veces se ignoran, advierte el Dr. Dionisio Borda, exministro de Hacienda en entrevista con ABC Color.

La infraestructura económica se consolida como un componente clave del proceso productivo y de la generación de riqueza al constituir un insumo de capital indispensable para el funcionamiento de las economías. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), su relevancia trasciende lo físico, ya que interviene en todas las etapas del desarrollo económico y condiciona la capacidad de crecimiento de los países. En Paraguay, las necesidades de infraestructura, al escenario 2030, se cuantifican en US$ 34.812 millones, monto equivalente al 86% del PIB.

Treinta años después del Acuerdo Marco de Madrid, la Unión Europea sigue sin decidir si quiere —o puede— ser un socio estratégico creíble para el Mercosur. Tres voces con experiencia directa en este tema, el exembajador Jorio Dauster (Brasil), el exviceministro de RREE Manuel María Cáceres (Paraguay) y el exvicecanciller Guillermo Valles Galmés (Uruguay) se unieron en esta nota para exclamar un “¡Ya es suficiente!”.

El PIB trimestral de Paraguay registró un crecimiento interanual de 6,6% en el tercer trimestre del presente año y, con este resultado, ya acumuló una expansión del 6,5% al cierre de dicho periodo, con lo cual consolida las buenas proyecciones previstas para este 2025. Entre las actividades que presentaron mejor desempeño se destacaron las industrias, los servicios, la generación de energía