30 de noviembre de 2025

La reforma del transporte que aprobó Diputados esta semana mantiene en alerta a choferes y a usuarios. Mientras los choferes volvieron a anunciar la posibilidad del paro. Los pasajeros advierten que la ley no resolverá nada si el Gobierno no actúa desde ahora para mejorar el servicio, hoy colapsado. Se percibe, sin mucho esfuerzo, el hartazgo que causan las reguladas.



Todas las noches, los trabajadores nocturnos sufren debido a la falta del transporte público, mientras el gremio amenaza con un nuevo paro. Los usuarios relatan que los del servicio “Búho” no son suficientes y no les alcanza para pagar el transporte privado todos los días.
A casi dos años de la asunción del Gobierno de Santiago Peña, que llegaba con plausibles promesas de atender los males de ese sector fundamental para el desenvolvimiento ciudadano, el sistema del transporte público continúa con las mismas deficiencias que torturan al usuario, y con los mismos vicios como la extorsión y el chantaje. En mayo del año pasado, el presidente dijo que deseaba irse en 2028 habiendo dejado un transporte público mucho mejor que el que encontró, por haber cambiado el sistema. En sus palabras, si para ello “el Estado tiene que pagar más plata (sic), voy a poner más plata”, como si pudiera prescindir del Congreso. Por ahora, el sistema sigue igual o peor que antes y el dinero aún no aparece, sin que hasta hoy se sepa en qué sería invertido en el marco del nuevo modelo mentado.

El titular del Centro de Empresarios del Transporte del Área Metropolitana (Cetrapam), César Ruiz Díaz amenazó ayer con un paro “natural” o intensificar las reguladas como forma de presión al gobierno para cobrar unos US$ 9,4 millones de subsidio. Mientras, el próximo martes Diputados analizaría el proyecto para redireccionar el subsidio a los pasajeros y cerrarle la canilla a estos empresarios.

La falta de buses, especialmente en hora pico, sigue siendo “el dolor de cabeza” de muchos usuarios del transporte público. Los lunes antes de las 07:00 es cuando más se siente, aseguran los que aguardan en la zona de la Estación de Buses de Asunción.