2 de febrero de 2026

El presidente del Centro de Empresarios del Transporte de Pasajeros del Área Metropolitana negó que los transportistas estén implementando una “regulada” de buses y afirmó que hay menos unidades en circulación debido a las vacaciones en instituciones públicas y el sector educativo.

El Gabinete Civil de la Presidencia se alista para gastar casi G. 1.000 millones en servicio de ceremonial que incluyen bocaditos, bufet caliente y habitación presidencial en hoteles. En contrapartida, la ciudadanía debe soportar en el frío extremo las reguladas del sector transporte y hospitales abarrotados.



Todas las noches, los trabajadores nocturnos sufren debido a la falta del transporte público, mientras el gremio amenaza con un nuevo paro. Los usuarios relatan que los del servicio “Búho” no son suficientes y no les alcanza para pagar el transporte privado todos los días.
A casi dos años de la asunción del Gobierno de Santiago Peña, que llegaba con plausibles promesas de atender los males de ese sector fundamental para el desenvolvimiento ciudadano, el sistema del transporte público continúa con las mismas deficiencias que torturan al usuario, y con los mismos vicios como la extorsión y el chantaje. En mayo del año pasado, el presidente dijo que deseaba irse en 2028 habiendo dejado un transporte público mucho mejor que el que encontró, por haber cambiado el sistema. En sus palabras, si para ello “el Estado tiene que pagar más plata (sic), voy a poner más plata”, como si pudiera prescindir del Congreso. Por ahora, el sistema sigue igual o peor que antes y el dinero aún no aparece, sin que hasta hoy se sepa en qué sería invertido en el marco del nuevo modelo mentado.