25 de febrero de 2026
El presidente de la República, Santiago Peña, ha llegado a la mitad de su mandato, al parecer sin tomar nota de los reclamos y de la urgente necesidad de efectuar cambios en la gestión gubernativa. Aunque le cueste creerlo, el país no “está mejor” que antes, en áreas tan relevantes como la seguridad interna, el sistema sanitario, la educación pública y la infraestructura vial, pero los responsables de esas áreas continúan, pese a voces que objetan sus gestiones. Sin dudas, el simple cambio de hombres no en todas las ocasiones arroja los resultados deseados, pero es evidente que a veces se impone la necesidad de refrescar el plantel cuando los cuestionamientos abundan. El jefe de Estado aún está a tiempo de hacer las correcciones aconsejadas por dos años y medio de experiencias gubernativas, muchas veces decepcionantes.

AYOLAS. El comisario Félix Mora, responsable de la Comisaría 8va del barrio Mil Viviendas del distrito ayolense, anunció que desde ayer se sumaron nueve nuevos agentes policiales que pasarán a cumplir funciones de manera inmediata. El personal policial realiza controles aleatorios como medida de prevención, reforzando la seguridad en diferentes sectores del distrito.

Llevar al perro a la playa puede ser uno de los mejores planes del verano: ejercicio, socialización y un entorno estimulante. Pero entre arena, sol y mar también se esconden peligros menos evidentes que pueden arruinar el día —y, en los peores casos, poner en riesgo la vida del animal.

En la era digital, la encriptación se erige como el guardián silencioso de nuestra información, transformando datos vulnerables en secretos incomprensibles. Su ausencia se traduciría en vulnerabilidades alarmantes, planteando un dilema fundamental entre seguridad y privacidad en nuestras interacciones cotidianas.

Un reciente estudio de la Universidad de Leeds revela que los vehículos eléctricos, lejos de ser un riesgo mayor para peatones, igualan la seguridad de los tradicionales, abriendo la puerta a un futuro de movilidad más seguro y sostenible.
La falta de control interno es una de las principales causas del fracaso en las instituciones públicas. Esta falta de control propicia el avance voraz de la corrupción y, en consecuencia, el decadente servicio público que repercute en la salud, la educación, la seguridad y, en general, en los derechos básicos de la población. Según el informe publicado por la Contraloría General de la República (CGR) sobre los medicamentos vencidos del Hospital de Clínicas, se “revela una gestión deficiente (…) caracterizada por el uso inadecuado de recursos públicos (medicamentos vencidos por valor millonario) y una falla en los controles administrativos (falta de sistemas informáticos y manuales) que pone en riesgo tanto la finanza del Estado como la salud de los pacientes”. El uso inadecuado de recursos públicos es la definición de lo que se entiende por “corrupción”.