27 de febrero de 2026

La ansiedad puede expresarse de formas aparentemente opuestas: atracones o restricción, búsqueda compulsiva de sexo o evitación del contacto íntimo. En el centro, sin embargo, suele haber un mecanismo común: el intento de regular emociones intensas —miedo, vergüenza, soledad— a través del cuerpo. Por eso, cuando existe un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), la sexualidad rara vez queda al margen.


Durante décadas, en vestuarios y concentraciones deportivas circuló como mandamiento: nada de sexo antes de competir. La idea se sostuvo más por tradición y moral que por fisiología. Hoy, la evidencia disponible —y la práctica cotidiana de equipos médicos— muestra un panorama más matizado

Cada 14 de febrero se repiten los mismos códigos: flores, cenas, chocolates. Pero en los últimos años un nuevo protagonista se abre paso en las cestas de regalo: el “kit de San Valentín” erótico, una selección de juguetes y accesorios pensada para estrenar en pareja la noche más comercialmente romántica del año.

¿Hace falta definirse para entender el deseo? En tiempos de identidades cada vez más nombradas, la heteroflexibilidad y la curiosidad sexual abren una conversación incómoda: la de quienes experimentan atracciones fuera del guion sin querer convertirlas en una identidad fija.