27 de febrero de 2026

Para la mayoría, el chasquido de alguien masticando chicle o el clic repetitivo de un bolígrafo es, como mucho, una molestia pasajera. Para quienes padecen misofonía, en cambio, esos sonidos cotidianos pueden desencadenar una reacción de ira, ansiedad o pánico tan intensa que llegar a la oficina, compartir mesa o sentarse en el cine se convierte en un desafío diario.