2 de febrero de 2026

Lejos de ser una etapa histórica clausurada, el estronismo sobrevive como cultura política, como sentido común autoritario y como pedagogía del silencio, sostiene el profesor Cristian Andino a propósito de las recientes y polémicas declaraciones del titular de la ANEAES.

La historia del stronismo tiene aún demasiados entresijos a desenredar. Hay un sinnúmero de monstruosidades, crueldades y extravagancias que van aflorando y seguirán irrumpiendo conforme aparezcan nuevos documentos y testimonios de gente que tiene cosas que contar sobre aquel tiempo.

En nuestra tradición autoritaria, los “altos funcionarios” tienen, generalmente, la idea de que los entes estatales que manejan son de su propiedad y no organismos al servicio de la gente. Entonces, suelen disponer discrecionalmente de los mismos y desentenderse de su objetivo esencial: satisfacer la necesidad del público. Copaco es una muestra.