13 de marzo de 2026

Dormir es una de las actividades más vitales para la salud. Sin embargo, muchas personas luchan para conseguir un sueño rápido y reparador. Utilizar algunas estrategias sencillas puede mejorar significativamente tu calidad de vida y ayudarte a despertar renovado cada mañana.

Durante años, revisar el celular en la cama se ha convertido en un gesto casi automático: un último vistazo a las redes, responder mensajes pendientes, “revisar algo rápido”. Pero lo que parece un hábito inocente está erosionando, noche tras noche, la calidad del sueño. Frente a la luz fría de la pantalla, el libro de papel —o un lector sin retroiluminación intensa— vuelve a perfilarse como el mejor aliado para descansar.

En un mercado saturado de gadgets, almohadones decorativos y productos “inteligentes” para dormir, una corriente va a contramano: reducir la cama a lo esencial. La premisa es simple y, según especialistas en medicina del sueño, tiene bastante sustento: para descansar bien no necesitás más cosas, sino mejores decisiones sobre unas pocas.

Científicos de la Universidad de Stanford crearon el primer modelo de inteligencia artificial (IA) que podría ayudar a predecir el riesgo de manifestación de unas 130 enfermedades a partir de información recogida en una sola noche de sueño, según un estudio publicado este martes en la revista Nature Medicine.

Un estudio de la Universidad Bar Ilan revela que medusas y anémonas marinas comparten patrones de sueño similares a los humanos, ofreciendo pistas sobre la evolución del sueño y su impacto en la salud neuronal.

En diciembre las agendas se llenaron, los plazos se acortaron y las noches se alargaron… pero no necesariamente en la cama. Ante ese cansancio acumulado, muchos recurren al café, a las bebidas energéticas o a los “últimos esfuerzos” antes de las vacaciones. Sin embargo, la ciencia es clara: ninguna de esas estrategias compensa lo que el organismo pierde cuando se descuida el sueño.