20 de febrero de 2026

En cuanto el coche arranca y el cristal baja unos centímetros, muchos perros se transforman: orejas al viento, nariz en alto, mirada fija en el paisaje. Parece una simple postal de felicidad, pero detrás hay biología, conducta y también un puñado de riesgos que los veterinarios recuerdan con frecuencia.