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Los días frescos no solo traen consigo la gripe y el resfriado, sino que pueden afectar diferentes áreas de la salud. La clave está en la prevención: abrigarse bien, mantener hábitos saludables y prestar atención a los síntomas. Con estos cuidados, se puede disfrutar del otoño-invierno sin comprometer el bienestar.
Dolores articulares y musculares
Las temperaturas bajas pueden causar rigidez en las articulaciones y agravar problemas como la artritis y la artrosis. Esto se debe a que el frío provoca la contracción de los músculos y reduce la circulación sanguínea, lo que puede generar más dolor e incomodidad.
Para prevenir es necesario mantenerse en movimiento, realizar estiramientos diarios y abrígate bien, sobre todo en extremidades y zonas sensibles como la espalda y las rodillas.
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Problemas cardiovasculares
El frío hace que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que puede aumentar la presión arterial y el riesgo de problemas cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares, especialmente en personas con hipertensión o afecciones previas.
Se debe evitar cambios bruscos de temperatura, mantener una dieta equilibrada rica en frutas y verduras y consulta regularmente con el médico, especialmente si existen antecedentes cardíacos.
Sequedad en la piel y labios agrietados
El frío y la baja humedad pueden hacer que la piel pierda hidratación, provocando descamación, enrojecimiento y labios partidos.

Para prevenir se debe utilizar cremas hidratantes y bálsamos labiales, beber suficiente agua y evita duchas muy calientes, ya que pueden resecar aún más la piel.
Infecciones urinarias
En días frescos y fríos muchas personas reducen la ingesta de líquidos, lo que puede favorecer infecciones del tracto urinario, especialmente en mujeres, por lo que se insta a beber al menos dos litros de agua al día, abrigarse bien y evita permanecer con ropa húmeda o mojada por mucho tiempo.
Trastornos del ánimo
Los días fríos y con menos horas de luz pueden afectar el estado de ánimo, provocando fatiga, falta de energía e incluso episodios de depresión estacional.
Para prevenir se debe aprovechar al máximo la luz natural, realizar actividad física regularmente y mantenerse en contacto con amigos y familiares para evitar el aislamiento.
Crisis de asma y alergias
El aire frío y seco también puede irritar las vías respiratorias, desencadenando crisis de asma y exacerbando alergias debido al polvo y los ácaros en espacios cerrados.
Se recomienda usar bufandas para cubrir la nariz y boca al salir, ventilar bien los ambientes y mantener la casa libre de polvo y humedad.