11 de marzo de 2026

En agosto de 1977, un radiotelescopio de Ohio captó un pulso intenso y estrecho cerca de la “línea del hidrógeno”. Duró 72 segundos y nunca volvió. Casi medio siglo después, la señal “Wow!” sigue tensionando la frontera entre anomalía y evidencia.

Los impresionantes descubrimientos y avances científicos, potenciados cada día más por las tecnologías de vanguardia con inteligencia artificial, paradójicamente se van cargando con más preguntas que respuestas, sobre cómo es la realidad de cuanto existe. Hay inmensidad de aspectos de las realidades que ignoramos, no solo quienes contamos con un bagaje muy modesto de conocimientos, sino la humanidad como tal, incluyendo en ella expresamente a todos los científicos eminentes.

Los versitos del epígrafe («Era una noche de esas / lluviosa, oscura y fría...») no los inspiraron las recientes noches de tormenta del otoño del 2015. Corresponden a un valsecito criollo que enfatizaba el sufrimiento de las clases pobres de un mundo golpeado por la crisis económica que por entonces se inició en Estados Unidos y que alcanzó a muchos países dependientes del gigante del norte: una composición popular de moda más o menos por los años 1930 que llevaba el nombre de «El huérfano».