4 de marzo de 2026

Entre el cielo cambiante del Atlántico y las arenas de una bahía que parece no terminar nunca, Mont Saint-Michel se recorta como una silueta de piedra salida de un manuscrito medieval. Esta abadía-fortaleza, capaz de “despegarse” del continente cuando sube la marea, es uno de esos lugares donde el viaje se vive con los sentidos: luz, viento, campanas, sal en el aire y un horizonte que se mueve.




Menos de dos semanas después del atentado ocurrido en Niza, Francia, un cura fue degollado en una iglesia de Normandía, nuevo ataque reivindicado por el grupo fundamentalista religioso Estado Islámico (EI), que sume a aquel país europeo en el estupor a medida que se conoce que uno de los autores había sido inculpado por vínculos con el “terrorismo”.